Hay empresas que revisan el producto terminado y creen que con eso gestionan la calidad.
Revisan, separan lo defectuoso, lo reprocesan y siguen. El cliente recibe lo bueno, así que el sistema parece funcionar.
Lo que no ven es el costo de todo lo que descartaron, que ya consumió material, horas y máquina. Ahí empieza la diferencia entre inspeccionar y gestionar.
Qué es la gestión de calidad
Antes de definirla conviene responder que es calidad, porque de ahí cuelga todo lo demás.
Calidad es el grado en que algo cumple los requisitos acordados. No significa caro ni sofisticado: un producto simple que cumple exactamente lo ofrecido tiene calidad.
La gestion de calidad es el conjunto de actividades coordinadas para dirigir una organización hacia ese cumplimiento, de forma sistemática y repetible.
Su referencia internacional es la familia ISO 9000, adoptada en Chile por el Instituto Nacional de Normalización.
Las cuatro etapas
Un sistema de gestion de calidad se ordena en cuatro funciones que se alimentan entre sí.
| Etapa | Qué hace | Resultado |
|---|---|---|
| Planificación | Define requisitos y estándares | Especificaciones y criterios |
| Aseguramiento | Diseña procesos que los cumplan | Procedimientos y capacitación |
| Control | Verifica el resultado | Mediciones y registros |
| Mejora | Corrige la causa raíz | Acciones correctivas |
La planificacion de la calidad es la etapa que más se salta y la que más cuesta cuando falta: sin estándar definido, el control no tiene contra qué comparar.
La cuarta cierra el ciclo. Si se detecta el defecto y no se corrige la causa, el sistema solo documenta el problema mes a mes.
Qué incluye realmente
Gestionar calidad abarca bastante más que el área de producción.
- Selección de proveedores: la calidad entra con el insumo.
- Recepción de materiales: verificación contra especificación.
- Proceso: parámetros controlados y personal capacitado.
- Producto terminado: inspección y liberación.
- Reclamos: registro, análisis y respuesta.
- Auditoría interna: verificación del sistema completo.
La primera línea es la que más se subestima. Un lote de insumo fuera de especificación arrastra todo el proceso, y ningún control posterior lo arregla.
La penúltima también rinde más de lo que parece. Un reclamo bien analizado entrega información que ninguna auditoría interna consigue, porque viene del uso real del producto.
Conviene registrarlos todos, incluso los que se resuelven por teléfono. Lo que no queda escrito no llega nunca a la etapa de mejora.
El costo de la mala calidad
Existe una forma de convencer a una gerencia escéptica: poner el costo sobre la mesa.
Se suman reprocesos, mermas, devoluciones, horas de reclamo y despachos de reemplazo. En manufactura mediana ese número suele sorprender, porque nunca aparece junto en ninguna cuenta contable.
Frente a eso, prevenir resulta barato. Un control en recepción cuesta minutos; un lote completo rechazado por el cliente cuesta semanas.
Para quien abastece operación industrial, esa lógica es la que ordena la selección de surtido y plazos, como se detalla en proveedor industrial.
Dónde se apoya el sistema
La etapa de verificación tiene su propia disciplina, con métodos e instrumentos, explicada en control de calidad.
Y el marco normativo que estructura todo el sistema, con sus requisitos y su certificación, está en que son las normas iso.
Ambos se sostienen sobre lo mismo: un estándar escrito y una medición que lo verifique.
Asegura tu estándar con Tobel
La calidad de lo que entregas depende de la calidad de lo que compras, y esa cadena no tiene atajos.
Cambiar de proveedor cada vez por unos pesos de diferencia introduce variabilidad justo donde el sistema necesita constancia.
La variabilidad se paga. Consolidar el abastecimiento en un Proveedor Integral Chile estabiliza el insumo y con él, el resultado.