En la bodega hay quince monitores apilados, cuatro impresoras y una caja de cables. Llevan dos años ahí porque nadie sabe qué hacer con ellos.
Tirarlos a la basura no corresponde. Regalarlos tampoco siempre resuelve, porque el equipo puede seguir guardando datos de la empresa.
El recambio tecnológico tiene una cola que casi nunca se planifica. Y desde la Ley REP esa cola dejó de ser un asunto de orden interno para pasar a ser una obligación.
La baja también es parte. Comprar equipos nuevos incluye decidir qué pasa con los viejos.
Qué dice la normativa REP
La Ley N.º 20.920 establece la responsabilidad extendida del productor: quien pone un producto en el mercado responde por su manejo cuando se convierte en residuo.
La ley REP chile define seis productos prioritarios, y los aparatos eléctricos y electrónicos son uno de ellos, junto con pilas, baterías, neumáticos, envases y aceites lubricantes.
Para cada categoría, un decreto de metas fija qué porcentaje hay que recolectar y valorizar, y en qué plazos. Esa es la pieza que convierte el principio en una cifra exigible.
La fiscalización la ejerce la Superintendencia del Medio Ambiente, y el registro de lo gestionado se declara en el sistema que el Ministerio del Medio Ambiente administra.
Qué cuenta como residuo electrónico
La categoría es más amplia de lo que se asume. No se limita a computadores:
- Equipos de computación: notebooks, equipos de escritorio, monitores, servidores y sus fuentes de poder.
- Impresión: impresoras, multifuncionales, plotters y los cartuchos vacíos.
- Redes y telefonía: routers, switches, teléfonos IP y centrales.
- Pilas y baterías: las de UPS, las de notebook y las de los equipos inalámbricos.
- Cables y accesorios: el grupo que más volumen acumula y menos se declara.
Los residuos electronicos contienen metales recuperables como cobre, aluminio y oro, y a la vez sustancias peligrosas como plomo y mercurio. Esa mezcla es la razón del tratamiento especial.
Qué tiene que hacer una empresa
| Paso | Qué implica | Quién lo hace |
|---|---|---|
| Inventario de baja | Registrar equipo, serie y fecha de retiro | Activo fijo o TI |
| Borrado de datos | Borrado seguro y verificación | TI |
| Almacenamiento transitorio | Lugar seco, sin mezclar con basura común | Bodega |
| Retiro | Entrega a un gestor con autorización vigente | Administración |
| Respaldo documental | Guardar el certificado de disposición | Administración |
El certificado es la parte que más se olvida y la que más sirve. Sin ese documento la empresa no puede acreditar que el residuo terminó donde debía.
Cómo elegir el gestor
Un gestor autorizado cuenta con resolución sanitaria y ambiental vigente para el tipo de residuo que recibe. Conviene pedir el número de esa resolución antes de coordinar el retiro.
Hay tres señales que distinguen a un operador serio de un chatarrero:
- Entrega certificado: con detalle de kilos, fecha y tipo de residuo.
- Declara la trazabilidad: indica a dónde va cada fracción tras el desarme.
- Acepta auditoría: permite visitar la planta o enviar un tercero a verificar.
Para una empresa certificada, este procedimiento encaja directo en el sistema de gestión ambiental que pide la ISO 14001, y deja de ser un trámite aislado.
Dónde conviene cerrar el círculo
La forma más simple de no acumular bodega es acordar la baja al momento de la compra. El recambio y el retiro se planifican juntos, no con dos años de diferencia.
Eso además permite comprar por tandas y mantener un parque homogéneo, lo que simplifica repuestos y reduce el número de modelos que hay que dar de baja al mismo tiempo.
Cuando llega el momento de reponer, el catálogo de tecnología para empresas cubre desde el equipo hasta el consumible y el accesorio.
En el recambio por flota, los computadores se cotizan por perfil de usuario y no por unidad, que es lo que permite estandarizar.
Comprar a un Proveedor Integral Chile ordena la trazabilidad desde el inicio: una factura por tanda y un inventario que calza con el activo fijo.
El residuo tiene dueño. Planificar la baja cuesta menos que improvisarla.