Finanzas

EBITDA: qué es y cómo se calcula

4 min de lectura

Cálculo del EBITDA desde la utilidad operacional

Dos talleres facturan lo mismo y tienen la misma utilidad final. Uno vale el doble que el otro al momento de venderse.

La diferencia aparece cuando se mira el EBITDA. Uno gana plata operando; el otro gana plata porque tiene menos deuda y activos ya depreciados.

Es el indicador que usan bancos, inversionistas y compradores para comparar negocios, y vale entenderlo antes de que alguien lo use para evaluar el tuyo.

Qué es el EBITDA

EBITDA es la sigla inglesa de utilidad antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización. Al preguntar que significa ebitda, esa traducción ya dice casi todo.

Mide cuánta plata genera el negocio por su operación, antes de los efectos de cómo se financia, cómo tributa y cómo invirtió en activos.

Aísla la operación del resto. Eso permite comparar dos empresas del mismo rubro sin que la comparación se contamine con su estructura de deuda.

Cómo se calcula el EBITDA

Hay dos caminos y llevan al mismo resultado. Para saber como se calcula el ebitda conviene partir por el de abajo hacia arriba.

ConceptoMonto
Utilidad neta20.000.000
+ Impuestos5.400.000
+ Gastos financieros8.000.000
+ Depreciación y amortización12.000.000
EBITDA45.400.000

La otra vía es partir de la utilidad operacional y sumarle la depreciación y la amortización. Es la formula ebitda más usada en la práctica, porque evita tener que desarmar el impuesto.

Ese ebitda ejemplo muestra lo relevante: la empresa reporta 20 millones de utilidad y su operación generó 45. Los otros 25 se los llevaron el banco, el fisco y el desgaste de los activos.

El margen EBITDA

El número absoluto sirve poco para comparar. Lo que se compara es el margen ebitda, que es el EBITDA dividido por las ventas.

Si esa empresa vendió 300 millones, su margen es del 15%. Ese porcentaje sí permite ponerla al lado de otra de distinto tamaño.

Los rangos varían mucho por rubro, y conviene no comparar entre industrias distintas:

Lo que el EBITDA no muestra

Acá conviene ser claro, porque el indicador se usa a veces para esconder cosas.

No considera la inversión necesaria para seguir operando. Una empresa con maquinaria que hay que renovar cada cinco años tiene un EBITDA alto y una necesidad de caja permanente que el indicador no refleja.

Tampoco considera el capital de trabajo. Un EBITDA excelente con noventa días de cobranza puede convivir con una caja vacía todos los meses.

Y no es flujo de caja, aunque se use como aproximación. La diferencia son justamente esas dos cosas: inversión y capital de trabajo.

Conviene saber además que no es una partida normada. A diferencia de la utilidad, que sale de los estados financieros con reglas definidas, el EBITDA lo calcula cada empresa, y algunas excluyen gastos llamándolos extraordinarios año tras año. Al comparar, vale pedir el detalle de los ajustes.

Por eso el indicador ebitda se mira siempre junto a la deuda. La relación entre deuda y EBITDA es lo primero que calcula un banco: cuántos años de operación se necesitarían para pagar lo que se debe.

En Tobel ese análisis aparece al abastecer operaciones intensivas en activos, como las de los proveedores mineros, donde la depreciación pesa fuerte en el resultado.

Para el análisis producto por producto, el indicador que sirve es otro, y está en cómo calcular el margen.

Comprar a un Proveedor Integral Chile impacta directo en ese margen operacional: menos gasto administrativo por orden de compra procesada.

El EBITDA mide la operación. La caja la mide el banco a fin de mes.

Fuente: Comisión para el Mercado Financiero y Ministerio de Hacienda, cmfchile.cl.

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